MARÍA TERESA LEÓN, CONCLUSIONES
Que María teresa León se
dedicó por completo a las letras, no hay ninguna duda al respecto. Que gracias
a la calidad de su obra, al igual que la de las demás autoras aquí tratadas, se
ha ganado un lugar especial en la historia de la literatura, tampoco. Pero más
allá de dedicar su vida a la contemplación estética, al desarrollo de su
carrera literaria, fue una mujer de acción. En mi opinión, el
tiempo que le tocó vivir requería más hechos que palabras. Así, su
activismo adquiere más valor si lo comparamos con los escritores de nuestro
tiempo. La mayoría viven en sus mundos literarios, de espaldas a la sociedad e
inmersos en una burbuja intelectual que lo separa de los demás. También, se
mantienen neutrales en los debates más importantes de la vida por temor a conflictos con las grandes editoriales y los capitales que las sostienen. Por ello, en esta última entrada estimo oportuno destacar su inmensa
faceta de activista y difusora cultural antes, durante y después de la Guerra
Civil.
María
Teresa León fue consciente del poder de la palabra para transformar la
realidad y su impacto directo en el público. En efecto, ella representa
la esencia femenina del poema de Blas de Otero “A la inmensa mayoría”, en el cual una
mujer comprendió, rompió sus versos y bajó a la calle a defender sus ideas. Y
es que Teresa León desarrolló una impresionante actividad como
guerrillera, actriz, directora de escena, autora, locutora y escenógrafa. ¿Qué
más podemos pedirle? Además, dirigió el Consejo central del Teatro, el Teatro
de Arte y Propaganda y la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la
Defensa de la Cultura. Todavía más admirable fue su actividad al frente de las
Guerrillas del Teatro del ejército del Centro en la que participó en más de un
centenar de representaciones en medio de la guerra y fue la responsable del
traslado de las obras del Museo del Prado a una zona segura. María Teresa relata
esta experiencia con mucho orgullo en sus memorias: «muchas veces he tenido que subir a hablar
a una tribuna, o a un balcón o a una silla o a cualquier sitio, porque los
tiempos españoles de aquellos años nos hicieron tomar una posición clara con
nuestra consciencia política. […] íbamos por los pueblecitos hablándoles de lo
que podía ser su esperanza. Me preocupaba encontrar las palabras justas, pero
pronto comprendí que lo que necesitaban era el amor, el contacto con la
comprensión de su problema, hablarles de sus derechos a la tierra, a la vida, a
la palabra. Era tan fácil». [1]
Asimismo,
es destacable su amplia formación académica y sus vínculos con las
figuras más trascendentes del mundo literario y sus estudios en Filosofía y Letras en la
Institución Libre de Enseñanza que la situaron en la órbita del mundo intelectual
femenino de la época. Coincidió con María de Maeztu, Rosa Chacel, María Baeza,
Zenobia Camprubí, Blanca de los Ríos o Concha Espina. Además, Salinas, Cernuda,
Alberti, Aleixandre, Miguel Hernández, Lorca, Dalí, Buñuel y otros miembros
destacados de la Generación del 27 se convierten en sus amigos más cercanos que
coincidían con su carácter abierto, moderno y cosmopolita. A pesar de la derrota
republicana y un duro exilio que se prolongó durante de 40 años por Rusia,
Bélgica, Holanda, Alemania, Hungría, México, China, París, Argentina, Uruguay,
de Italia y Roma, María Teresa León supo sobreponerse a las adversidades y
reinventarse.
En
la actualidad María Teresa León se conoce simplemente como la mujer
de Rafael Alberti o «la cola de un cometa» como ella mismo quiso llamarse.
En este sentido, se aprecia su generosidad y humildad frente a las innegables dotes
de su marido. Por ello, sería injusto reprocharle su entrega en beneficio
de Alberti dejando a un lado su propia obra. Alberti fue premiado y
reconocido como era debido en la última etapa de su vida, mientras que es ahora
(décadas después de su muerte) cuando la figura de María Teresa empieza a
rescatarse del olvido. Sin embargo, la producción literaria de María Teresa contaba
con la calidad necesaria para superar la etiqueta “mujer de”. Su
talento le permitió abarcar magistralmente todos los géneros: teatro,
narrativa, poesía, guion cinematográfico y ensayo. Hemos constatado en Las peregrinaciones
de Teresa su arte para la narrativa en el desdoblamiento de nueve
personajes femeninos llamados simbólicamente Teresa y estableciendo un
paralelismo con Memoria de la Melancolía, Contra viento y marea
y Juego limpio, todas creadas a partir de vivencias personales.
Finalmente,
debemos reconocer su valor de involucrarse en los conflictos del país para
potenciar la conciencia del pueblo contra la opresión y el dogmatismo de los
gobiernos autoritarios. Estoy convencido de que María Teresa León
tendrá el lugar que se merece en la historia de la literatura española como profetizó con
el título de una de sus grandes obras La historia tiene la
palabra.
[1] [1] León G, María Teresa, Las peregrinaciones de Teresa. Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 2009. Ed. e introducción de Mª.Teresa González de Garay, pág.77.
Bibliografía
León G, María Teresa, Las peregrinaciones de Teresa. Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 2009. Ed. e introducción de Mª.Teresa González de Garay.
Belausteguigoitia, Santiago (24 de enero de 2004). «Reportaje | Dos escritoras de la Generación del 27». El País. Disponible en https://elpais.com/diario/2004/01/24/andalucia/1074900155_850215.html. Fecha de consulta (03 /04/2019).
Castillo-Martin, Marcia, Contracorriente: memorias de escritoras de los años veinte, disponible en http://webs.ucm.es/info/especulo/numero17/memor_20.html (sin paginar). Fecha de consulta (04/04/19).
Colorado Castellary, Arturo(01 marzo 1990 ) «Tribuna: El desalojo del Museo del Prado. A cada cual lo suyo». Disponible en https://elpais.com/diario/1990/03/01/cultura/636246001_850215.html Fecha de consulta (17/04/2019)
Vicente, Alex( 16 abril 2019), «Las obras que se perdieron en el fuego de Notre Dame» Disponible en /https://elpais.com/cultura/2019/04/16/actualidad/1555412193_499224.html. Fecha de consulta (17/04/2019)
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