MARÍA TERESA LEÓN, LAS PEREGRINACIONES DE TERESA
Las peregrinaciones de Teresa
(1950) es una colección de nueve cuentos publicados por María Teresa León en La sirena escondida durante su exilio en Argentina. Según
González de Garay esta obra y otras dos colecciones ( Fábulas del tiempo amargo (México, 1962) y Morirás lejos (Argentina,
1942)) constituyen una magnífica representación de la mejor narrativa
española breve de la época. En ellas se proyecta una intensa mirada al mundo
femenino en la ciudad, en el campo y en el exilio. [1] Además,
el título Las peregrinaciones de Teresa
nos remite a la vida de una peregrina
forzada a recorrer todo el planeta: «Encontramos
también, sus vivencias, ya inmersas en la desolación de la derrota y del
exilio, de París, de Buenos Aires y de los más de 20 años pasado en Argentina,
de Uruguay, de Italia y de Roma, además de los países que visitó antes de la guerra y también en el largo exilio(Rusia, Bélgica, Holanda, Alemania, Hungría, México, China, etc.)».[2]
En Las
peregrinaciones de Teresa la autora recrea y denuncia las terribles condiciones
de vida de la mujer en una España alejada de la modernidad: adoctrinamiento
religioso, sometimiento, frustración y represión sexual. Así, la escritora
recurre al interesante recurso literario del desdoblamiento para dar vida a nueve
personajes femeninos llamados simbólicamente
Teresa. Ya en Memoria de la Melancolía,
Contra viento y marea y Juego limpio María
Teresa León ficcionó su propia vida a partir de recuerdos personales con una carga moral profunda. Estas Teresas
experimentarán abandonos, vejaciones, torturas, rupturas de sueños, desilusiones y la muerte.
Si en esta colección de nueve cuentos la Guerra civil es el tema central,
es en dos de ellos (Cabeza de ajo y El Esplendor de Teresa) donde
se aborda esta cuestión con mayor profundidad.Nos encontramos ante dos
Teresas, dos clases de mujeres: una mujer madura de ciudad que conserva algo de
belleza, inútil y ociosa frente una Teresa rural que se esconde entre las montañas:
ignorante pero noble valiente y generosa)[3].
En Cabeza de ajo dos personajes femeninos
(madre e hija) malviven en un Madrid asediado por los militares. Se aprecia un
atmósfera de muerte, pesimismo y, sobre todo, de fanatismo religioso:«Ahora a
calladitas se abre la radio para oír una misa rezada en un punto ruin de la
tierra. Hasta me han dicho que las hacen decir a los rojos para humillarlos y que no sirven para el bien de las almas. […]».[4] Esta
primera Teresa busca la libertad y el amor en medio de circunstancias muy
adversas como vemos a continuación: « De las demás incomodidades no quiero ni hablar: colas, empujones, risotadas,
desfiles, cantos y advertencias chuscas. [..] Y esos aviones nuestros –Vamos,
que dicen nuestros-¿será verdad que matan a los niños?[5]»
En medio de esta soledad aparece un soldado republicano herido de bala, a quien accede a cuidar. Los ideales del soldado y su esperanza en un mundo mejor
hacen que Teresa se enamore de él. Sin embargo, esa misma noche el solado muere entre sus brazos. Así, el
amor supone la última esperanza para luchar contra los opresores.
El esplendor de Teresa
se sitúa en la inmediata posguerra. Bandas de fascistas armados irrumpen en la
vida tranquila de un pequeño pueblo. Amenazan a la población con duras
represalias si no se acatan las órdenes del nuevo régimen. En la plaza del pueblo fusilan una mujer valiente que se opuso al oficial
al mando. Por este motivo, los hombres lo matan y huyen al monte. Los militares toman
represalias encarcelando y torturando a las mujeres.Capturan y torturan a Teresa hasta que aparece Lucas, su pareja republicano
y responsable de la muerte del general. Lo detuvieron, interrogaron y sorprendentemente, lo
dejaron en libertad, pero con la intención de cazarlo. En el desenlace se aprecia la brutalidad del nuevo régimen: « Lucas corrió despavorido al oír
cargar los fusiles. No pudo creerlo. ¡Le habían soltado sus verdugos! Tomó en
sus brazos a Teresa y la aplastó contra su ropa sucia del monte. […].Lucas oyó a
su espalda la palabra ¡Fuego! […]Aún se acercaron para destrozarles la sien.[6]
En los restantes siete relatos encontramos atrocidades similares. El noviciado de Teresa se evoca la juventud de una Teresa rebelde que se enfrenta a las
injusticias sociales. La tía Teresa, subtitulado “sobre la
realidad y un cuento de Maupassant”, narra las adversidades de una emigrada y fracasada Tía Teresa. El Diluvio de Teresa aborda los abusos de un cura contra las mujeres a las que
les arrebata sus riquezas. La Teresa de Madame
Pimentón se erige como el alter ego
de la autora, una mujer fracasada, loca, abandonada pero libre. Tres pies al galgo habla sobre los
matrimonios nefastos que temáticamente entronca con Los otros cuarenta años. La Primera
peregrinación de Teresa nos muestra a
una Teresa llena de vida y de sueños, que recorrerá un camino de
aprendizaje y la pérdida de la inocencia ante las hostilidades del pueblo.
Finamente, en esta colección de cuentos advertimos la peregrinación simbólica de María
Teresa León a través de distintas mujeres españolas y las duras experiencias que les tocó vivir. Esta sencilla y profunda
obra es fundamental para comprender el sentido de la cultura de María Teresa y la vehemencia con que se entregó al servicio de libertad en
un mundo reinado por la intolerancia y la guerra.
Bibliografía
León G, María Teresa, Las peregrinaciones de Teresa.
Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 2009. Ed. e introducción de Mª.Teresa González de Garay.
[1] León G,
María Teresa, Las peregrinaciones de Teresa. Logroño,
Instituto de Estudios Riojanos, 2009. Ed. e introducción de Mª.Teresa
González de Garay, pág.74
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