LA FIGURA DE LA MUJER EN LA CUENTÍSTICA LAFORETIANA
Los arquetipos más utilizados en la narrativa laforetiana
son la mujer adolescente, la mujer casada y la mujer viuda. Estos perfiles se
muestran tanto en Al colegio como en El último verano, La llamada, y Rosamunda. No
obstante, aunque La muerta esté protagonizada
por un personaje masculino, se hace alusión a su mujer y a sus hijas, cómo
vimos, y, por lo tanto, se puede realizar un estudio característico.
En el foco de dicho análisis se van a encontrar trece personajes.
Vídeo 1. [1]
En primer lugar, encontramos a la propia Carmen en Al colegio (Estampa) (1956). Ella, tras casarse, ha
adquirido el rol de la ama de casa; aunque si seguimos su semblanza biográfica,
nos damos cuenta de que en diversas ocasiones ella recibe bonificaciones por la
publicación de cuentecillos en revistas literarias y, por lo tanto, aporta una cantidad sustancial, al
igual que su marido, a la economía familiar. Carmen es una mujer que irradia
modernidad, pues nos la imaginamos con sus labios sin pintar a causa de las
prisas por llegar al colegio, la idealización de esa inmensa ruta hacia el
colegio como un proceso de aprendizaje y un éxodo psíquico de la vida de ama de
casa. Sin embargo, este éxodo se acompaña, además, de un ostracismo del rol de
la mujer en casa de los abuelos, pues ella afirma diciendo «[…] doy la dirección de la casa de las
abuelitas, un lugar concreto dónde sé que todos seremos felices, la niña y la
abuela, charlando, y yo fumando un cigarrillo, solitaria y en paz»[2], por lo que se nos afirma que ella no
ha nacido para ser una madre convencional sino una madre-amiga, pues ambas han
llegado a tener esa complicidad de la amistad.
En segundo lugar, en El último
verano observamos la presencia de doña Pepita, que se encuentra
construida a partir de los ideales de los siglos XIX y XX, pues es una mujer
sumisa ya no solo al marido, sino a la familia en su totalidad, y posee un
fervor religioso, ya que suele ir con una mantilla a la misa de los domingos.
Esto es denominado ‘ángel del hogar’. Durante su juventud esperaba a su
enamorado tras los visillos y se muestra progresista en este asunto, pues
considera preferible no perder el tiempo tras la ventana y salir en busca de
otras actividades. La única preocupación que se apodera de ella no es la muerte
que le avecina, sino el «qué harían sin ella aquellos tontos»[3]. María Pilar es la novia de Lucas y
es modista. Ella pertenece a una clase social baja y es caracterizada por su
madre como “buena pieza”[4] y tener muchos pretendientes, lo que
en la época era atroz, pues solamente las familias aceptaban a uno y esto
refleja una gran modernidad en la figura femenina. Acogiendo también a la madre
de María Pilar se nos presenta como “un guardia civil con mal genio”[5], pues esta mujer se muestra fuerte y
ambiciosa por el futuro de su hija, ya que apunta que Lucas no es lo suficiente
hombre para su hija, económicamente hablando. Finalmente, Lolita, la mujer de
Roberto, es bastante progresista, pues trabaja en una oficina y tras un año
trabajando desea marcharse de vacaciones para distraerse del niño que van a
tener, pero la enfermedad de su suegra le imposibilita esa marcha. Es ella
quien lleva las riendas de la relación, ya que Roberto cede a su favor.
En tercer lugar, Mercedes, la protagonista de La llamada (1954), es una mujer bohemia pero
establecida en un hogar en el que se encuentra sumisa y golpeada por el marido,
«¡Qué cariño ni qué cuerno! No nos
podemos ver… Cuando tengo dinero y hay teatro me escapo al teatro… Entonces él
me muele las costillas…»[6]. Además, es tratada como el prototipo
de la ‘loca del desván’, presente en Jane Eyre (1847),
ya que por el mero de hecho de querer realizar actividades de culto es tratada
como una desquiciada mental, tanto por su marido como por Lola, la nieta de Doña
Eloísa. Tras conseguir su sueño libertario y no triunfar, cede volviendo a su
hogar, donde seguramente vuelva a ser sumisa del marido. Doña Eloísa es una
mujer mayor y viuda que actúa por su propia cuenta para poder beneficiar a
Mercedes, aunque su familia se muestre en desacuerdo. Sigue siendo una mujer
fiel a la religión, pues al único que le confiesa que a acompañado a Mercedes
al recital es al cura confesor, para que éste la pueda absolver si ha realizado
algún pecado. Lolita es la sobrina de Mercedes y es una mujer que se encuentra
sumisa al marido y a las tareas domésticas, pues en casi todas las ocasiones en
las que aparece siempre lo hace tejiendo, siendo categorizada como “una buena
ama de casa”, pues se encargaba de tener limpia la casa y de vestir a los suyos
limpiamente. Por último, la hija de Mercedes se encuentra sumisa al igual que
su madre a los vicios de su padre, pues es ella quien se encarga de llevarle la
comida al trabajo.
En cuarto lugar, aunque Paco sea nuestro protagonista en La muerta (1953), podemos señalar la figura de María,
que se confecciona de la misma manera que doña Pepita y Lolita (La llamada), pues a pesar de haber tenido diversas
enfermedades, siempre se ha mostrado sumisa a la familia, encalando la cocina o
cocinando para su familia. Sin embargo, cuando sufre una parálisis, ella no
recibe a cambio la limpieza que durante sus años de bienestar había dado a su
familia. Cuando ella muere, su espíritu se introduce en sus hijas, siendo
sumiso de su familia, pues desde el cielo ella mantiene la casa limpia de
suciedad y de malas vibraciones familiares. Sus hijas, cuyos nombres no
sabemos, cuando sienten la falta de su madre, comprenden que «la pobre madre no hizo más sufrir y aguantar todo…»[7], pero terminan convirtiéndose en
ella, pues mantienen el hogar limpio y encalado, como su madre lo había hecho
antaño.
En quinto lugar, Rosamunda nos
muestra a Felisa, una mujer que tras haber saboreada aires de libertad, regresa
de nuevo a su hogar, donde es incomprendida y servidora de su marido. Esta
mujer poeta y actriz se casó «con un hombre brutal, sórdido y
celoso.»[8], siendo encerrada durante años. El
soldadito con el que habla llega a visualizarla como una loca, al igual que
Mercedes, por ello dije en la anterior entrada que ambos personajes pueden ser
solapadas en uno, ya que mantienen muchas similitudes.
Bibliografía.
Argostv, Entrada de Las Aparicio, 10 de abril de 2010. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=TanDS2Ar9iY [Consultado el 3 de mayo de 2019].
LAFORET, Carmen, “Al colegio
(Estampa)” en Madres
e hijas, ed. Laura Freixas, Barcelona, Anagrama, 1996.
LAFORET, Carmen, “El último verano”
en Novelas I, 11ª ed,
Barcelona, Planeta, 1973. Pp. 687-734.
LAFORET, Carmen, “La llamada” en Novelas I, 11ª ed,
Barcelona, Planeta, 1973, Pp. 637-686.
LAFORET,
Carmen, “La muerta” en Revista literaria Katharsis (En línea), nº6, Málaga,
De Nuevo En Línea, 2008. Disponible en: http://revistaliterariakatharsis.org/La_muerta.pdf [Consultado el 28 de abril de
2019].
LAFORET,
Carmen, “Rosamunda” en Revista literaria Katharsis (En línea), nº6, Málaga,
De Nuevo En Línea, 2008. Disponible en: http://revistaliterariakatharsis.org/Cuento_Rosamunda.pdf [Consultado el 29 de abril de
2019].
[1] Argostv, Entrada de Las Aparicio, 10 de abril de 2010. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=TanDS2Ar9iY Mins: 0:06-1:00. [Consultado el 3 de mayo de 2019].
[2] LAFORET, Carmen, “Al colegio (Estampa)” en Madres e hijas, ed. Laura Freixas, Barcelona, Anagrama, 1996. Pág. 35.
[2] LAFORET, Carmen, “Al colegio (Estampa)” en Madres e hijas, ed. Laura Freixas, Barcelona, Anagrama, 1996. Pág. 35.
[3] LAFORET, Carmen, “El último verano”
en Novelas I, 11ª ed,
Barcelona, Planeta, 1973. Pág. 689.
[4] LAFORET, Carmen, “El último verano”.
Pág. 705.
[5] LAFORET, Carmen, “El último verano”. Pág. 704.
[6] LAFORET, Carmen, “La llamada” en Novelas I, 11ª ed,
Barcelona, Planeta, 1973, Pág. 643.
[7] LAFORET, Carmen, “La muerta” en Revista literaria Katharsis (En línea), nº6,
Málaga, De Nuevo En Línea, 2008. Pág. 7.
[8] LAFORET, Carmen, “Rosamunda” en Revista literaria Katharsis (En línea), nº6,
Málaga, De Nuevo En Línea, 2008. Pág. 6.
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