EL RÍO, ANA MARÍA MATUTE

EL RÍO, ANA MARÍA MATUTE
¡Hola, amigos!
            En la entrada de hoy, tal y como ya anticipé, vamos a profundizar en una obra deliciosa de nuestra autora. Una vez visto el panorama biográfico y el recorrido literario de Ana María Matute, he querido escoger, entre su amplia producción, el libro El río. Si bien encontramos en su bagaje artístico ejemplares más célebres (Caín y Abel, Primera memoria, Los hijos muertos, La torre vigía…), puede sorprender que elija una obra más humilde y discreta. Sin embargo, existen varios motivos que me han animado a comentar esta obra, compuesta de un prólogo y 49 episodios breves.
            En primer lugar, me llamó la atención el marco espacial donde tienen lugar las narraciones. Ya sabemos, por las referencias hechas en anteriores entradas, que Ana María Matute pasó parte de su infancia en el pueblo riojano de Mansilla. Este espacio inspiró sus cuentos y, aunque la mayoría de las veces enmascaró su identidad con nombres ficticios como Artámila o Herzog, esta vez explicita el nombre verdadero.
            «Después de once años, he vuelto a Mansilla de la Sierra, el paisaje de mi niñez. El pantano ha cubierto ya el viejo pueblo, y un grupo de casas blancas, demasiado nuevas y como asombradas, resplandecen en el verdor húmedo de otoño»[1].
            Así comienza El río. En tan solo estas tres primeras líneas, la autora ya nos desvela cuál va a ser la tónica general de los relatos: carácter testimonial, amor hacia el paisaje y nostalgia de la infancia. He de decir que la lectura de El río ha supuesto una experiencia muy agradable. Leer desde la perspectiva de un riojano las memorias de una escritora que vivió su infancia en el pueblo que ahora dormita bajo el agua es, cuanto menos, impresionante. Por eso considero que es una forma muy bonita de acercarnos a la literatura de Ana María Matute ya que, además de disfrutar de su impecable estilo, también buceamos en la historia de nuestra propia tierra.
            Por otra parte, el hecho de enmarcar los relatos en un espacio rural nos permite entender el choque que debió suponer para una niña que venía de la alta burguesía catalana. De hecho, a lo largo del libro, Ana María Matute concede al paisaje la capacidad de emanar sentimientos. Es decir, la naturaleza se convierte en un refugio, en cómplice de las emociones de los personajes y, en repetidas ocasiones, leemos descripciones que parecen confesiones y estados de ánimo. Sin duda, la infancia de la autora en un entorno tan diferente de su tierra natal provocó en ella sensaciones contradictorias. Asimismo, podemos ver en el paisaje desde la armonía más absoluta hasta la agitación y los presagios más desoladores.
            El tercer motivo que me empujó a dar a conocer esta obra fue, quizás, su amenidad. Cada episodio conjuga un estilo sereno con un vocabulario lírico y melódico que parece apaciguar el alma del lector. No obstante, sería un error decir que las narraciones tienen un fondo idílico o placentero. A veces tendemos a relacionar equívocamente el género breve con lo agradable o incluso lo bucólico. Sin embargo, si por algo se caracteriza la cuentística de Ana María Matute es por su agresividad y por su extremada crudeza, que siempre endulza con su mágica nostalgia de niña. Traigo, a continuación, las palabras de la propia autora que describen su parecer acerca del cuento:
            «Los lla­ma­dos cuen­tos de hadas no fue­ron escri­tos nunca para niños, son tra­di­cio­nes ora­les que gente como los Grimm, como Perrault o como Ander­sen (aun­que éste inventó muchos) los reco­gía de la tra­di­ción de los paí­ses del Norte y de las leyen­das cel­tas. Pero no esta­ban pen­sa­dos para niños, fue­ron los niños los que los adop­ta­ron. Y con el tiempo los fue­ron dul­ci­fi­cando. Di mejor estro­peando. Yo he tenido la suerte de haber leído los ori­gi­na­les, con toda su cruel­dad y con toda su belleza. Me ponen enferma algu­nos escri­to­res polí­ti­ca­mente correc­tos que cogen un libro infan­til y lo des­tro­zan. Invente usted algo que piense que no es dañino para los niños, pero no estro­pee lo que otros han hecho mucho mejor que usted. Me pone enferma que estro­peen aque­llos cuen­tos que de niña me habían hecho soñar tanto, inven­tán­dose, por ejem­plo, una Cape­ru­cita que se hace amiga del lobo. Aun­que Cape­ru­cita es un cuento que nunca me ha gus­tado por­que, claro, una niña que con­funde al lobo con su abuela parece tonta»[2].

            Unido al tono desolador y triste de los relatos que componen este mosaico encontramos ciertos atisbos de leyenda y fantasía, elementos que terminan por conmover al lector. En definitiva, El río, publicado en 1975, constituye un conjunto de relatos en los que Ana María Matute proyecta sus recuerdos de infancia en el pueblo riojano. Su vuelta a Mansilla, ahora inundado, le hace rememorar un tiempo en el que la cruda realidad de la vida campestre en tiempos de posguerra se imponía ante los ojos de la niña que fue. En estas páginas se nos presentan situaciones trágicas, pero también episodios legendarios que constatan y dan testimonio de una época distinta: la muerte, el matrimonio, la crueldad de los niños, el temor al lobo, las costumbres cotidianas de hornear el pan, la caza, el pastoreo, los mendigos, los disfraces, la orfandad… Ana María Matute hace acopio de esas memorias para dar voz a la vida de un pueblo sepultado y rescatar los secretos que se fundieron en las aguas de aquel río, ahora pantano.
            En las próximas entradas os acercaré algunos pasajes del libro y analizaremos cómo compone nuestra autora esa realidad.
Claudia Cerrajería Jiménez

BIBLIOGRAFÍA:
Palmero, F. (2014). “En el universo mágico de Ana María Matute”. Leer. Recuperado de http://revistaleer.com/2014/06/en-el-universo-magico-de-ana-maria-matute/
Matute, A. M. (1997). El río. Barcelona: Plaza & Janes, S. A






[1] Matute, A. M. (1997). El río. Barcelona: Plaza & Janes, S. A, p. 5
[2] Palmero, F. (2014). “En el universo mágico de Ana María Matute”. Leer. Recuperado de http://revistaleer.com/2014/06/en-el-universo-magico-de-ana-maria-matute/

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