CONCLUSIONES

CONCLUSIONES

Hemos llegado al fin de este trabajo y considero que es necesario hacer una recapitulación en la que se condensen los aspectos más fundamentales sobre la vida y obra de nuestra querida autora, Ana María Matute.

 Nacida en el seno de una familia aburguesada catalana, Ana María Matute crece con todas las comodidades y lujos hasta que la llegada de la guerra trastoca su forma de ver la vida y descubre los horrores y el dolor desde sus ojos de niña. Su vocación a la literatura, así como su talento, la llevan a ser una de las voces femeninas más imprescindibles del panorama de posguerra. A ello, ha de añadirse su valor como mujer pues, a pesar de la desilusión y la angustia de su primer matrimonio, logró superar su situación con fuerza y tesón. 


Respecto a su amplia producción, podemos señalar cuatro obras representativas de las distintas etapas creativas de la autora: Fiesta al Noroeste (1953), Los hijos muertos (1958), Primera memoria (1960) y Algunos muchachos (1968). También es preciso recordar el parón literario que sufrió Ana María Matute durante dos décadas, hasta su resurgir en los 90 con el gran éxito de Olvidado Rey Gudú (1996). A estas obras se unen otros muchos títulos igual de importantes, entre los que encontramos El río (1975), una colección de 49 relatos que recogen la esencia de la narrativa matutiana. En esta obra, Ana María Matute evoca sus recuerdos de infancia en el pueblo riojano de Mansilla, antes de haber sido sepultado bajo las aguas del pantano. Son tres los principales motivos que articulan los relatos y que, además, se repiten en toda la producción de nuestra autora: el paisaje, el costumbrismo, testimonio de una época pasada, y la crueldad en los niños de la guerra.


 Por último, querría hacer una breve reflexión personal. Por una parte, me gustaría decir que he disfrutado mucho de este trabajo ya que he profundizado en una autora fuerte como mujer y deliciosa como literata. He podido comprobar que, en efecto, las voces femeninas han sido siempre olvidadas pues, si bien Ana María Matute ha tenido más repercusión, hay otros nombres que ni siquiera conocía: Elena Quiroga, Carlota O’Neill o María Teresa León. Por eso, considero que la creación de este blog nos ha permitido compartir ideas y reflexiones, así como dar a conocer a siete mujeres brillantes, a la par que diferentes. Cada una, desde su estilo, sus ideales y su sentimiento aporta una visión al panorama literario de la España de posguerra y deja constancia de que las mujeres tomaron la palabra, reivindicaron y conmovieron tanto o más que las voces masculinas. Su castigo: el silencio; su pecado: ser mujer. Y por ello, es nuestro deber rescatarlas del olvido, leerlas, disfrutarlas y aprender de su legado.

 Os agradezco a todos vuestra participación y aportaciones, siempre interesantes, y prometo acercarme a vuestras autoras de la misma manera que he hecho con Ana María Matute. 

¡Un abrazo y suerte para los exámenes! 

Claudia Cerrajería Jiménez 

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