CONCLUSIONES
Lo único que parece claro tras ver a Carlota y al
resto de autoras de este blog, es que aún queda mucho por decir de los años de
la guerra y, sobre todo, de los años de la dictadura. Porque si bien Carmen
Laforet o Carmen Martín Gaite sí que son conocidas en el mundo académico e incluso
en la calle, hay otras muchas, como otros muchos, que han sido relegados a un
oscuro cajón donde no se les quiere buscar. Y ahí es donde los filólogos
debemos entrar a mirar, escarbar entre todo lo relegado, censurado y olvidado
para hacer justicia a la memoria de aquellos que merecen ser recordados por sus
historias y por su calidad literaria. Porque esta última no entiende de bandos
ni de sexos, si está, está y merece ser reconocida. Por esto, mi trabajo ha
versado sobre Carlota O’Neill, una mujer que no solo ha sido víctima de la
guerra y ha logrado escapar. Ha sido mucho más que eso y merece que la historia
la incluya entre sus filas. Ha sido activista en el teatro proletario, ha
trabajado en prensa, televisión, radio y ha escrito obras maravillosas de todos
los géneros, muchas de las cuales no han sido reeditadas y es una pena que se
pierdan en una pequeña estantería.
Además, la literatura, si bien no es un documento
histórico per se, es un testimonio más valioso de lo que muchos creen. Casi
todo lo escrito como ficticio nos muestra las preocupaciones, gustos,
tendencias y denuncias de una sociedad en una época. Por ello, la historia no
debe ignorar la literatura y la literatura no se puede comprender sin la
historia. Son dos materias, junto con la filosofía y sociología, que se
retroalimentan y que se necesitan para elaborar una explicación completa sobre
nuestro propio carácter, sobre quienes somos ahora por ser lo que fuimos. Y es
innegable que la población española del año 2019 es compuesta e influida por la
población española de 1940, esa que era sumamente pobre por la posguerra, y por
la de 1950, que empezaba a preocuparse por los problemas sociales, y mucho más
por la de 1960, que necesitaban mirar hacia sí mismos para hablar de lo que
había fuera… No podemos comprendernos a nosotros mismos sin intentar entender a
nuestros antepasados y tanto Carlota O’Neill, como Elena Quiroga, Carmen
Laforet, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute… son parte de nuestro pasado y
merecen que las recordemos, las leamos, las estudiemos y las entendamos.
Comentarios
Publicar un comentario