BREVE RESUMEN ARGUMENTAL DE LOS RELATOS LAFORETIANOS
Comenzando alfabéticamente, “Al colegio (Estampa)” se encuentra en varias antologías, como en Obras completas (1956), La
niña y otros relatos (1970)[1]. Este breve cuento se completa con
unas 3 páginas, mientras se nos viste poco a poco una rutina mañanera de Carmen
y su primera hija. Es un cuento que puede ser categorizado como autobiográfico.
Es el primer día de colegio, ya que notamos el nerviosismo en Carmen y en su
hija. Las reflexiones que ella va realizando en su cabeza, mientras es
arrastrada hacia al colegio por la mano de su hija, son intimistas, señalando
una cierta melancolía a la felicidad de la infancia o a la deducción de los
propios pensamientos de su hija. La complicidad entre Carmen y su hija es
evidente: «Sabe perfectamente la importancia de este apretón (de
manos), sabe que yo estoy con ella y que somos más amigas hoy que otro día
cualquiera»[2]. Al final del relato, observamos como
Laforet se unifica con su hija llegando a convertirse en una, ya que es capaz
de ver lo que sucede en el espacio ya tan alejado del colegio:
«[…] siento la campana del colegio llamando a clase […]
porque me imagino un aula y la ventana, y un pupitre mío pequeño, desde donde
veo el jardín, y hasta veo clara, emocionantemente, dibujada en la pizarra con
tiza amarilla una A grande, que es la primera letra que voy a aprender…»[3].
En segundo lugar, El último verano es
una narración breve en la que se relata cómo los hijos de doña Pepita son
capaces de vencerse a sí mismos para poder conceder a su madre su deseo más
preciado, un verano en San Sebastian. Su madre está enferma terminal y el médico
les confirma que no durará más de un año, por lo que Luis, el hijo pequeño,
pregunta a su madre cuál es su deseo y ella le confiesa que se trata de pasar
un verano en San Sebastian, ya que ella nunca ha viajado. Luis es quien propone
financiar entre unánimemente el viaje y todos se muestran de acuerdo menos
Roberto, pues es Lolita, su mujer, quien ahorra el dinero. Lucas aporta dinero
conjunto a su padre al domicilio y quiere que Luis apruebe, ya que sus estudios
es tan saliendo bastante caros. No obstante, Luis está más centrado en escribir
poesía y saber que su madre va a morir pronto lo desmoraliza, por lo que
termina suspendiendo. Esta noticia le hunde sentimentalmente y considera
escapar de su casa. El día de la partida con todo el dinero para poder pasar
unas buenas y últimas vacaciones, Pepita está segura de que va a seguir
viviendo para cuidar de los suyos, pero al subirse al tren siente una premonición
que le hace pensar que ese va a ser su último verano.
En tercer lugar, “La llamada” es un relato homónimo de la
obra La llamada (1954). Se encuentra
ambientado tiempo después de la Guerra Civil, por lo que podemos deducir que se
data entre 1940 y 1950. Nuestra protagonista es Mercedes Martí, a quien
conocemos a través de los ojos de Juan Roses, personaje co-protagonista de esta
historia. Mercedes es la sobrina de Carlos, un íntimo amigo de Juan. De pequeña
disfrutaba recitando y quería convertirse en artista a cualquier coste, pero no
lo consiguió. Se casó muy joven con un hombre que decía tener una asombrosa
fortuna, pero que en realidad no la tenía. Ella es víctima del maltrato físico
y psíquico del marido, pues tal es ese daño que ha considerado en ocasiones el
suicidio. Todos la tachan de loca, pero no son conscientes del sufrimiento
interno que ella tiene. Tras la visita de Juan, decide embarcarse hacia
Barcelona, donde se encuentra doña Eloísa, la suegra de María Rosa, su hermana,
para poder dedicarse al arte. Eloísa siempre le había advertido que si su
matrimonio no estaba bien, ella le ayudaría. Aquella casa burguesa de Barcelona
se encuentra destruida por el paso de la Guerra Civil. Mercedes demuestra a Eloísa su ímpetu por convertirse
en artista y ésta última le cede un reloj para que pueda comprarse un vestido.
Mercedes pide a Eloísa que la acompañe a su recital, pero Eloísa acude con la
condición de que Mercedes le dé su dirección. En el recital, todo el público se
ríe de Mercedes y está queda destruida. Por tanto, Eloísa decide enviar una
carta al marido de Mercedes y éste le contesta diciéndole que quiere que su
mujer regrese y que toda la familia la echa mucho de menos. Mercedes consigue
entrar a trabajar como sirvienta en una casa para conseguir dinero y poder
subsistir, perdiendo su locura. Eloísa le entrega la carta de su marido, pues
Mercedes decide regresar de nuevo junto a su familia, concibiendo este acto
como un milagro.
En cuarto lugar, “La muerta” es
también un cuento homónimo a la obra cuentística La
muerta (1953). Paco ha perdido el amor hacia su mujer, debido a las
enfermedades que ella padece. Paco intenta diluirse del problema que tiene su
mujer mediante aventurillas y borracheras y solo desea que se muera para que
pueda descansar en paz y poder él rehacer su vida con otra mujer. Cuando María
muere, él la siente rondar por su hogar, pues comienza a ver cómo ese olor a
limpieza y a guisos inunda su olfato. La presencia espiritual de su mujer hace
que sus dos hijas consigan llevarse bien y dejen de reñir, pues ella desde el
cielo reconforta y purifica su casa. Pues como termina el relato: «Quizá para eso había vivido y muerto
ella, así, doliente y risueña, insignificante y magnífica. Santa… para volver a
todo, y a todos consolarles después de muerta»[4].
En quinto lugar, pero no por ello menos importante, “Rosamunda”,
cuento que se encuentra en las mismas antologías que “Al colegio”. Laforet nos
pone en la piel de Felisa, o Rosamunda, como ella se llama a sí misma.
Rosamunda retorna a su hogar tras no haber conseguido la fama como poetisa en
la gran ciudad. En su casa ella se encuentra sumisa a su marido. En el tren, va
en clase de tercera, y cuando llega a la plataforma que unen vagones, la visión
paisajística de naranjos y palmeras se vuelve pesimista, pues no quiere
regresar al «sepulcro»[5], cómo ella llama a su morada. En esa
plataforma se encuentra a un soldado joven y a él le confiesa toda su vida,
desde su infancia hasta ese momento. Esta historia puede ser tomada como
secuela de La llamada, pues encontramos
elementos semejantes en ambas historietas.
Bibliografía
BAQUERO ESCUDERO,
Ana L., “Dos cuentos de Carmen Laforet” en Caleta, nº 14, dir. José Manuel García Gil, Cádiz,
Universidad de Cádiz, 2008. Disponible en: http://www.carmenlaforet.com/vista_por/25.%20Ana%20L.%20Baquero.pdf [Consultado el 28 de abril de 2019].
LAFORET, Carmen, “Al colegio
(Estampa)” en Madres e hijas, ed. Laura
Freixas, Barcelona, Anagrama, 1996.
LAFORET, Carmen, “El último verano”
en Novelas I, 11ª ed, Barcelona, Planeta,
1973. Pp. 687-734.
LAFORET, Carmen, “La llamada” en Novelas I, 11ª ed, Barcelona, Planeta, 1973, Pp.
637-686.
LAFORET, Carmen, “La muerta” en Revista
literaria Katharsis (En línea), nº6, Málaga, De Nuevo En Línea, 2008. Pág.
8. Disponible en: http://revistaliterariakatharsis.org/La_muerta.pdf [Consultado el 28 de abril de
2019].
LAFORET, Carmen, “Rosamunda” en Revista
literaria Katharsis (En línea), nº6, Málaga, De Nuevo En Línea, 2008. Pág.
7. Disponible en: http://revistaliterariakatharsis.org/Cuento_Rosamunda.pdf [Consultado el 29 de abril de
2019].
[1] BAQUERO ESCUDERO, Ana L., “Dos cuentos de
Carmen Laforet” en Caleta, nº 14, dir. José Manuel García Gil, Cádiz,
Universidad de Cádiz, 2008. Pág. 101.
[2] LAFORET, Carmen, “Al colegio (Estampa)” en Madres e hijas,
ed. Laura Freixas, Barcelona, Anagrama, 1996. Pág. 33.
[4] LAFORET, Carmen, “La muerta” en Revista literaria
Katharsis (En línea), nº6, Málaga, De Nuevo En Línea, 2008. Pág. 8.
[5] LAFORET, Carmen, “Rosamunda” en Revista literaria
Katharsis (En línea), nº6, Málaga, De Nuevo En Línea, 2008. Pág. 7.



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