MARÍA TERESA LEÓN, El RESCATE DEL MUSEO DEL PRADO



El pasado lunes diecisiete de este mes de abril, la catedral de Notre Dame de París, símbolo de la cultura europea, sufrió un incendio que afectó a gran parte de su estructura. El mundo entero contemplaba cómo las llamas devoraban siglos de historia, arte y belleza. Pese a la rápida expansión de las llamas muchas obras salieron intactas de la catedral gracias a la acción de “una cadena humana” formada por el equipo del arzobispado y técnicos del Ministerio de Cultura francés[1]. A raíz de este acontecimiento considero oportuno reflexionar sobre aquellas personas que arriesgan sus vidas por la cultura en circunstancias tan extremas como incendios, desastres naturales o la guerra. Me refiero a la extraordinaria aventura  protagonizada por  María Teresa León para  salvar las obras del Museo del Prado durante la Guerra civil, entre ellas Las meninas  o el Carlos V en Mühlberg.[2].
         María Teresa León fue una mujer de una gran consciencia cívica, comprometida con el arte, su país y con su tiempo. Su activismo social adquirió un matiz heroico cuando en el mes de noviembre de 1936 los fascistas empezaron a bombardear Madrid. María Teresa participó en la Junta de Conservación y Protección del Tesoro Artístico Nacional que trasladó las obras del Museo del Prado, de Toledo y del Escorial a lugares seguros. Esta gran aventura la narra con lujo de detalles en La historia tiene la palabra (1944), resumida en el siguiente fragmento por Carmen Domingo Oviedo en su Biografía política de María Teresa León: 
       «En total y con la firma de María Teresa León y la de Sánchez Cantón, director del Museo, salieron de Madrid trescientos cuadros (...)Según avanzaba la guerra y perdía posiciones el ejército republicano, se trasladaron al Castillo de Perelada, en Gerona. Al final de la guerra, en camiones del ejército, se trasladaron los cuadros a Suiza, tras no pocos avatares en el paso de la Frontera como cuenta en una carta Manuel Azaña. Allí, una vez finalizó la guerra, fueron entregados por Timoteo Pérez Rubio (marido de Rosa Chacel) a las nuevas autoridades(...) Acabada la misma, las obras regresaron de nuevo a Madrid. »[3]
          A mi juicio, si hubo alguna acción admirable en aquella guerra, sería esta. En la actualidad El Prado es uno de los museos de arte más importantes del mundo, pues cuenta con la amplia presencia de grandes pintores como Velázquezel Greco, Goya, Tiziano, Rubens y el Bosco, de los que posee las mejores y más extensas colecciones en el mundo.  Por ello, nuestra deuda es infinita con aquellas personas que como María Teresa León lo arriesgan todo por amor al arte, que también es una de las grandes razones que mueven nuestras vidas. Pensemos en lo pobre que sería nuestro mundo, nuestra cultura sin Notre Dame, sin el Louvre o sin el Prado. 




[1] Vicente, Alex( 16 abril 2019), «Las obras que se perdieron en el fuego de Notre Dame» Disponible en /https://elpais.com/cultura/2019/04/16/actualidad/1555412193_499224.html. Fecha de consulta (17/04/2019)
[2] Colorado Castellary, Arturo(01 marzo 1990 ) «Tribuna: El desalojo del Museo del  Prado. A cada cual lo suyo».  Disponible en https://elpais.com/diario/1990/03/01/cultura/636246001_850215.html Fecha de consulta (17/04/2019)
[3] León G, María  Teresa, Las peregrinaciones de Teresa. Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 2009. Ed. e introducción de  Mª.Teresa González de Garay, pág. 29.
Bibliografía  
León G, María  Teresa, Las peregrinaciones de Teresa. Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 2009. Ed. e introducción de  Mª.Teresa González de Garay.


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