ANA MARÍA MATUTE, UNA NIÑA DE LA GUERRA
ANA
MARÍA MATUTE, UNA NIÑA DE LA GUERRA
Ana María Matute (1925-2014) es una
de las voces femeninas más encomiadas de la literatura española en el siglo XX.
Perteneciente a la denominada ‘generación de los 50’ o ‘los niños de la
guerra’, esta escritora barcelonesa va a dar a luz una amplia producción
literaria que se articula en torno a tres núcleos fundamentales: la guerra, la
infancia y el mundo natural. Para entender mejor su narrativa conviene detenerse
en algunos aspectos biográficos que permitan esbozar el espíritu de esta niña
atormentada. Recomiendo y pongo a vuestra disposición el documental
«Imprescindibles, Ana María Matute: ‘la
niña de los cabellos blancos’», un vídeo donde podemos bucear en la
trayectoria personal y profesional de la escritora y entender los demonios que
trastocaron su vida.
Ana María Matute nace en el seno de
una familia acomodada de la burguesía catalana once años antes del estallido de
la Guerra Civil Española, cuando su castillo de algodón se derrumba y se abre
ante sus ojos un mundo cruel, desgarrado y difícil. Este choque es crucial para
comprender su literatura. Ella, como otras autoras, vio su infancia quebrada, conoció
el dolor y solo encontró refugio en la escritura. Tal y como apunta Rosa Isabel
Galdona Pérez:
«Carmen
Laforet, Ana María Matute y Elena Quiroga fueron tres de aquellos adolescentes
a los que la guerra les arrebató la infancia. […] En todas ellas, la escritura
fue un refugio ante la hostilidad del entorno, una forma de entender la vida»[1].
A todo ello cabe añadir que ser mujer no era
un aliciente para adquirir reconocimiento o prestigio intelectual. En el caso
de Ana María Matute, vivió su niñez y adolescencia encadenada a la rígida moral
católica que imperaba en los círculos de la alta sociedad. El decoro, la
modestia y la discreción amargaron a la joven que, desde pequeña, tuvo un
espíritu soñador. La anécdota que mejor evidencia su angustia fue la tartamudez
que desarrolló. Este silencio físico se relaciona con la sequía literaria
posterior: la autora, después de dos décadas de rendimiento, enmudeció durante
veinte años[2].
Llegados a este punto, es
fundamental conocer la valentía y entereza con las que afrontó algunos
episodios de su madurez. Destaca, en efecto, como una figura imprescindible del
movimiento feminista pues tuvo que soportar un primer matrimonio terrible. Se
casó con Ramón Eugenio de Goicoechea, también escritor, pero, fruto de su mala
relación, tomó la decisión de separarse con todas las consecuencias que ello
suponía. La ley –injusta y desleal con las mujeres- privó a nuestra autora de
ver a su hijo durante un largo periodo. Sin embargo, tenaz y luchadora,
consiguió finalmente la custodia. Este
desaliento emocional sanó con un nuevo amor: el empresario francés Julio
Brocard. Comenzarían así unos años de sosiego.
Como apunte final me gustaría
destacar la unión de la autora con nuestra tierra. Ana María Matute veraneaba y
pasaba los meses de descanso en Mansilla, en la finca familiar. Este dato es
esencial ya que muchas de sus obras están marcadas por un fuerte amor a la
naturaleza, así como por experiencias que no se pueden explicar desde el
entorno urbano de Barcelona. Las tradiciones, la cotidianeidad y las costumbres
del ambiente rural riojano emocionaron a la joven, cuya educación a menudo
desentonaba con la sordidez de lo campestre. Mansilla le provocaba apego y
extrañeza a un mismo tiempo y no dejó de plasmar este sentimiento en sus
escritos. Más adelante, haré un análisis sobre El río (1963)[3],
una hermosa obra ambientada en ese entorno.
Una vez entendido el contexto y la
vida de Ana María Matute, daré paso, en el próximo capítulo, a una breve
andadura por su producción literaria.
¡Un saludo y hasta la próxima,
amigos!
P.D. No olvidéis ver el documental.
Merece la pena: http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-ana-maria-matute-nina-cabellos-blancos/1639343/
Claudia
Cerrajería Jiménez
BIBLIOGRAFÍA
· Galdona Pérez, R. I. (2001). Discurso femenino en la novela española de
posguerra: Carmen Laforet, Ana María Matute y Elena Quiroga. La Laguna:
Servicio de publicaciones Universidad de La Laguna.
·
Matute, A. M. (1997). El río. Barcelona: Plaza & Janes, S.
A.
· Redondo Goicoechea, A. (2000). “La
narrativa de Ana María Matute”. En Villalba Álvarez, M. (Coor.), Mujeres novelistas en el panorama literario
del siglo XX. Cuenca: Universidad de Castilla-La Mancha.
[1]
Galdona Pérez, R. I. (2001). Discurso
femenino en la novela española de posguerra: Carmen Laforet, Ana María Matute y
Elena Quiroga. La Laguna: Servicio de publicaciones Universidad de La
Laguna, pp. 98-99
[2]
Redondo Goicoechea, A. (2000). “La narrativa de Ana María Matute”. En Villalba
Álvarez, M. (Coor.), Mujeres novelistas
en el panorama literario del siglo XX. Cuenca: Universidad de Castilla-La
Mancha, p. 51
[3] Matute,
A. M. (1997). El río. Barcelona:
Plaza & Janes , S. A.
El documental que propones es una exquisitez, porque ilustra muy bien la vida de Ana María Matute, con sus altos y sus bajos. Además, el fragmento en el que se explica cómo se confeccionó su obra, Olvidado rey Gudú, es una maravilla, ya que pensar que ella misma ha dibujado la cartografía y las ilustraciones de la novela, le dan un toque más sorprendente y original.
ResponderEliminarMe ha encantado y me ha parecido muy interesante. ¡Qué gusto conocer a mujeres escritoras así!
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